El hijo del mister

No soy deportista, tengo una actividad de tiempo libre que me gusta y le dedico muchas de mis energías. Llamadme raro, pero prefiero gozar sufriendo en el deporte que viendo la televisión.

MentalPower para mí es disponer de una fuente de energía ilimitada. Inyecta a mi cuerpo lo que necesita para ir hacia mi objetivo. Más lejos, más fuerte, más rápido.

Mi primer recuerdo deportivo es la media maratón de Bogotá.  Tenía 14 años y corrí sin tener ni puta idea de a qué me enfrentaba. 2620 metros sobre el nivel del mar, 42 kms… llegué vomitando y sin dinero para volver a casa. Tuve que pedir dinero a desconocidos. Ya puestos conseguí para el transporte,  para una botella de agua y para un plátano.

Me gusta Lance Armstrong. Podría ser un poco mas humilde en lo deportivo, pero con muchas cosas en contra (cáncer, la prensa, la UCI, los franceses…) el tío siempre esta metiéndose en embolaos de gran talla.   Livestrong, Maratón de NYC, Triatlón olímpico, 7 tours y ahora el Xterra. Pronto le veremos en Hawaii.  Al tiempo.

No tengo cabeza. Soy un inconsciente porque me lanzo a retos tan estúpidos como duros de conseguir sin con una preparación adecuada. A los dos meses de haber aprendido a nadar hice una travesía a nado de 5000 metros. Llegué a meta a 45 minutos del último clasificado cuando los organizadores ya estaban llamando a salvamento y socorrismo.

Vivo lo mejor que se puedo, rodeado de gente que sume, sin hacerle daño a nadie, y siempre con una sonrisa en la cara.

He vivido en Bogotá, Madrid, Miami y Bilbao. Bogotá, mi cuidad, es espectacular. No me hubiera marchado nunca. El clima y la gente son muy parecidas a la que ahora es mi cuidad.

Miami es la cuidad donde todo es maravilloso, maravilloso, maravilloso, pero es de plastiquete amigos. Que no os engañe.

Vivo en una ciudad en la que no crecí, con lo que mi familia está lejos. El Chino, Iker,  y algún impresentable más son mi familia aquí. Ya sabéis lo que dicen, la familia no la escoges, los amigos sí. Por ellos iría hasta donde haga falta o más allá  porque estoy seguro que ellos lo harían por mí.

Si el fin justifica los medios, yo prefiero saborear los medios con la gente que quiero.

Mi día de deporte ideal no tiene que ver con el entreno programado, ni con lo fuerte de las series, ni con el recorrido, ni con el tiempo. Tiene que ver con la sensación de llegar a casa cansado, el trabajo bien hecho, y las horas compartidas con la gente especial de la que me suelo rodear.

Si ” hay que hacer” se hace, pero no me gusta entrenar solo.

Compito realmente dos o máximo tres días al año. Los demás son entrenamientos de calidad o específicos con dorsal. La competición me centra en el objetivo principal del año.  Me aporta un punto adicional de carburación, me da confianza o me puntualiza en lo que hay que trabajar más.

Si, lo sé, cabrones. “Soy muy mayor , son muchas cosas!!”  Pero sarrna con gusto no pica…

Empecé con la bici a los 23 años. Nivel de globero. Máximo 50kms y en fin de semana. En el colegio, con 14 años, había entrenado con un grupo de carrera a pie tres semanas, corrí media maratón, hice el ridículo y se me acabaron las ganas de seguir.  Hace 10 años, cuando vine a Bilbao, conocí gente de triatlón y me dije a mi mismo: “Triatlón !! por qué no? Si lo único que me falta es aprender a nadar.” Tres meses después hice mi primer Zarautz. Terminé recogiendo comida y agua de la carretera.

Sueño deportivo…ummm. Ironman, ya han caído dos y estoy inscrito para el 3º.  Hawaii, estuve acompañando al Chino y no creo que vuelva a menos que nos clasifiquemos Iker y yo el mismo año.

A no ser que el destino me juegue alguna creo que Bilbao es mi cuidad.

En 2012 quiero llegar al IronMan de Frankfurt con la misma o mejor preparación que para Copenhagen de este y que no me falle la bici.

A mi el deporte me a enseñado mucha humildad. Cada quien emana una fuerza intrínseca y nada tiene tanta fuerza como para ser el centro del universo.  Hay que saber quién eres y de qué eres capaz, sólo así se puede trabajar el potencial.

Para encontrar un diamante hay que cavar en carbón. La experiencia te demuestra que no hay nada gratis, lo que quieres está a tu alcance pero tiene su precio en el esfuerzo.

No soy una persona fuerte físicamente.

Cuando estoy jodido en alguna carrera aprieto las muelas y saco fuerzas de los cojones. Ahora bien,  si piensas que no te duele algo es que no vas lo suficientemente rápido. Cuando toca sufrir, el que piensa…  pierde ¡!!!