No soy ni el más rápido, ni el más fuerte, ni el más alto…. quizá por eso, estoy satisfecho de hasta dónde he llegado en el deporte. Cuando alguien explota lo que tiene, en cualquier ámbito de la vida, cuando alguien se exprime, no hay sitio para el fracaso o el arrepentimiento.
No puedo estar quieto. Me jode tener la sensación de perder el tiempo. Pero lo que más miedo me da es hacer las cosas por el motivo equivocado.
Dicen que soy muy exigente y cuadriculado. No es cierto, solo quiero que las cosas se hagan bien, y con bien, no quiero decir a mi manera, simplemente con la máxima atención ¿es mucho pedir?
No me gusta el mundo en el que vivimos. Gobernantes que salen en la foto, salvapatrias extremistas sin término medio, cultura velocista que prima el cambio y no tiene memoria ni respeto por lo de ayer. Todo es imagen, tetas de goma, sonrisas con 100 dientes, parejas de guapos con coches bonitos y casas con jardines con olor a hierba mojada recién cortada. Hipocresía de la libertad para todo, pero visto por la tele del salón del piso de 45 metros que acabaré de pagar un día de estos si el jefe no ejerce su libertad de echarme a la puta calle porque un gobernante ha firmado un papel, en beneficio de algunos, con una sonrisa de 100 dientes para salir en la misma tele que ahora no podré pagar…No me gusta!! Pero menos me gusta deslizarme sin darme cuenta (o sí) por esa puerta al mundo de falsos colores que se nos abre a todas horas, en cualquier lugar y que todos vemos pero ninguno tenemos huevos a cerrar.
Por mi “trabajo” y por vivir lejos de mi casa y de mi gente, tengo mucho tiempo para pensar. En este momento, valoro más que nunca mi libertad y la tranquilidad de poder disfrutar de lo que nos diferencia, la capacidad de divertirnos y de valorar lo que es importante.
Cuando estás fuera de casa y te alejas de los tuyos, tiendes a buscar el apoyo en nuevas amistades. Es un riesgo, como meter el pie en un agujero sin saber lo profundo que es. Merece la pena. Hay gente increíble por todos los sitios y, gracias a ellos, yo crezco.
Me da envidia (no sé si sana o no. No las sé distinguir) la gente que se libera y es capaz de entusiasmarse con sus ideas o sueños. Yo no hago más que ponerles trabas. Creo que estoy mejorando en ese aspecto y cada vez me suelto más aunque también creo que eso va grabado en nuestra forma de ser y que no se puede entrenar (vaya! Una traba más!!).
Hace años tuve la suerte de encontrarme con una persona increíble. No sé cómo, la engañe y aun hoy sigue conmigo. Ella me aporta todo lo que me falta, ella me pide todo lo que me falta, ella confía en mi. Está como una jaula.
He pegado más patadas a un balón que ostias ha repartido el cura de mi barrio. Necesito probar cosas nuevas.
El fútbol es el mejor deporte que existe. Representa todo lo que para mi es deporte. Compañerismo, amistad, risas, trabajo en equipo por encima de uno, sufrimiento, exige equilibrio, talento, coordinación, fuerza, velocidad, inteligencia… el fútbol se sale. Pero el fútbol que juegan los niños en el colegio, o el que juegan las cuadrillas el sábado a las 4 en el campo del barrio y que acaba con 40 cañas en la tasca. El fútbol de verdad. El otro, el de la tele, las quinielas, los programas de deportes de 30 minutos en el telediario, los traspasos obscenamente millonarios… eso es el fútbol de mentira. El de la gomina por la escuadra y las rubias en la grada. Ese no mola. Es una pena porque hay gente que hace cosas increíbles con una pelota y los pies pero todo se jode cuando pasa de deporte a pretexto. Pretexto para protestar, para no pensar, para olvidar, o para todo lo que no sea la esencia. Una pena.
Este verano me voy con mi familia a Pirineos a arrastrarme con la bici por las carreteras galas, mientras el hombre del mazo y su animalito de compañía,”la gran pájara” me dan de palos hasta en el carné de identidad, para llegar al campamento base comer macarrones excesivamente al dente, dormir en el suelo y comerme los gases del resto. Esas son unas vacaciones. Eso es deporte.
Me gusta estudiar, me gusta aprender cosas, me gusta enseñar, se me da bien. Creo que es lo único para lo que soy realmente bueno.
¿Mentalpower? Primero de todo, creo que es un sueño de dos jartos que están viendo la vida desde el lado correcto, focalizando en lo realmente importante. Es algo que ellos llevan tatuado a fuego en su forma de disfrutar del deporte y que les sale natural. Es algo que todos tenemos que tratar de alcanzar. Actitud, amistad, no ceder y, sobre todo, atreverse a encontrar cada uno lo que hace falta para disfrutar.

