Amiguitos, si hace un mes os colgaba un video tierno y motivacional con un par de señoras de avanzada edad que le daban a la zapatilla cosa fina mandarina, hoy vengo con otra historia preciosa como un tanga de hilo colgado en una silla.
Imaginaos una niña. Ya esta Zipi con las niñas. No, en serio. Imaginaos una niña de 12 años. ¡¡¡De 12 años !! Tú estás enfermo, Zipi. Qué no joder. Que podía ser mi hija. ¿Tu hijaaa? ¿Tienes una hija? Oye, ir a cascarla.
Imaginaos que estáis corriendo. ¿Corriéndonos? ¿Con una niña? Voy a llamar a la policía. Nieeet
Imaginaos que estáis en una carrera. Ok, estamos en una carrera. Son 5 kms de ala y estáis apretando un poquito el ojal porque queréis quedar bien con la Yoli que ha madrugado para ir a veros. Mira Yoli cariño, igual me casco el rollo y la corro por debajo de 20 minutos, que es un tiempo que sólo los negros y los que la tenemos como los negros podemos hacer – le decís mintiendo como un marido infiel- La Yoli os mira con esa cara que ponen las novias a veces. Esa cara de que les importa un carajo el tiempo que hagas, simplemente te quiere por lo tonto que eres y no por lo rápido que corres, aunque tú pienses que eso la impresiona más que cuando le haces el helicóptero. Bueno, al lío.
Ahí estáis vosotros, a falta de un kilómetro a meta viendo que llegáis por debajo de 20 minutos y claváis el crono. Estáis ya saboreándolo, pensando que la Yoli para celebrarlo igual hasta se pone el picardía de caramelo cuando….¡¡ os pasa como un obús una mocosa de 12 años que hace que vuestro tiempo parezca un juego de niños ¡¡
Un metro cuarenta centímetros, cuarenta kilos de peso y 12 añitos de ala. Americana, para más señas. Con 7 años corría los 5 kilómetros en 28 minutos y 59 segundos. Cinco años después se calza la misma distancia en 19 minutos 56 segundos. Se llama Giavanna Tabbachino, pero todos sus amigos la llaman Gee, y este fin de semana el suplemento semanal de New York Times le dedicaba un artículo al angelito.
Mocosos que desde su más tierna infancia han practicado deporte de manera organizada. Primero un kilómetro, luego dos, luego salgo con papá cuatro kilómetros, y para cuando se quieren dar cuenta tienen la bicha metida en el cuerpo y están mirando el crono con el cuchillo afilado. Los hay en todas las disciplinas (escalada, running, triatlón, fútbol…) y mezclan unas cualidades innatas con una más que precoz introducción en el mundo del deporte.
Giavanna Tabbachino dice que corre porque lo disfruta, porque se siente bien. Después de las carreras se marcha con sus amigos a jugar al fútbol, que es otra de sus pasiones, y de momento sus padres no quieren que se entrene más de tres días a la semana. Es una niña, y la tratan como tal. Correcto perfecto.
La clave viene cuando aparece un mocoso del perfil de Giavanna, o del de Alana Hadley (14 años, 01:16:59 en media maratón. Ojito al dato) y a sus padres se les hacen los ojos petrodólares. Con esta nos forramos, Charlaine, déjate de estudios ni de hostias, a comer hidratos y a correr, que esta nos saca de pobres. La cagaste Burt Lancaster. La niña deja de ser niña, el deporte de ser hobby, y el padre de ser padre. Puede que funcione y tengas una estrella; pero es posible también que la cosa no cuaje, porque estrellas hay pocas y estrellados muchos. No hay más que ver un rato Telecinco.
Yo si tengo un hijo lo primero que haré será ponerle a estudiar. No quiero que me salga político y encima tenga que meterle una mano de hostias. Por gandul.